
Llegó diciembre y como suele suceder se viene el balance(?) si, si, ya se, no hay necesidad de hacerlo pero sale sólo el maldito, de golpe te encontrás pensando en el año que pasó rapidísimo, que hiciste o no, tal o cual cosa, que al fin te tomas vacaciones o que terminaste la facu, y quieras o no hiciste un balance.
Como te imaginarás( si me lees a menudo o me conoces) YO ODIO EL BALANCE DE FIN DE AÑO, ODIO LAS PUTAS FIESTAS, ODIO DICIEMBRE. ¿qué? ¿Que soy negativa, mal llevada e insufrible? Cooorrrrrrecto!!!!(con voz de Susana Gimenez) ¿¿¿Y ??? ¿¿¿¿que???? Me costó mucho aceptarme, así que se la bancan, los que me leen tienen la opción de no volver y los que me padecen en casa, a joderse queridos.
Los últimos días de noviembre ya se dan las típicas charlas familiares.
-que poco falta para las fiestas viste?
Si, que cagada, se viene el quilombo de todos los años (seguro esa es mi respuesta)
-¿ya sabes que vas a hacer?
Mmmno!!! (mientras me pregunto mentalmente si el suicidio es una opción válida)
Así van trascurriendo los días y esta charlita se da, con tu suegra, tu suegro, amigos, padres, primos, compañeros de oficina, los hijos etc.
Al final llega el 19 de diciembre y no te queda otra, tenés que decidir que carajo vas a hacer, a alguien le tenés que aceptar la invitación, no por vos, sino por el otro. Si tenés hijos, por ellos festejas, no querés resentirlos de chiquitos, si tus padres están grandes, por ellos vas a la casa, no sea cosa que sea la ultima navidad juntos (eso mismo pensaste las ultimas 5 navidades y ahi están lo mas panchos, pero...)
O.K. Ya acepté la invitación. Listo!
No,no y no, ningún listo. Tenés que llevar algo, no vas a caer con las manos vacías, entonces acá en casa empieza un cruce de llamados telefónicos interminables. Yo quiero cocinar lo menos posible, mi marido quiere comprar comida hecha, mi suegra quiere cocinar, mi suegro no quiere que ella cocine y después de 100 llamados y discusiones varias, NINGÚN ACUERDO.
MÁ SI, se van a cagar, yo compro una picada en el Carrefour de chacarita y listo, lo único que me falta es viajar 36Km con los bolsos, el cochecito de la bebé, los varones y un Tupper oloroso con lengua al escabeche.
Uh!!!!!! Encima, como odio toda esta movida festiva , no compre los regalitos de fuckin papa noel. No quiero imaginar la maldita compra de regalos este año que dejé para ultimo día la mugrosa tarea, no voy a describir lo que es una compra navideña en esta fecha y con 40º grados a la sombra, todos amen o no las fiestas hacen compras, asi que me entienden.
Esta mañana se me ocurrió decirle al mas chico que ya tiene 7 años que papá Noel… pero no, pobre pibe, si es feliz con la ilusión, la próxima será. A parte si el regalo es una berretada tengo a alguien a quien echarle la culpa.
Hace día que mi hijo me dice –Má, si no armamos el arbolito, papa Noel no me va a dejar nada!
Me niego, no voy a hacer toda esa movida otra vez, bajar el árbol, las bolas, desenroscar las luces que el ultimo año saque a los tirones cuando lo desarmaba y metí en una caja que ni se donde está, el pesebre, luchar con el gato que cree que las luces son comestibles, el perro que se echa abajo y el muy boludo se para y tira todo, noooooo, otra vez no.
Total, no vamos a estar en casa y la abuela seguro armó el arbolito, así que papa Noel va a dejarte el regalo allá hijito.
Así que por unos días más tendremos que soportar:
Los especiales de navidad en la tele.
Los programas de televisión de “lo mejor del 2008”
Los arbolito, adornito, muñequitos alusivos en negocios, paginas web, hospitales, calles, blogs (el mio no será la excepción seguramente)
Los programas de cocina pasando una vez mas la receta de las comidas típicas de navidad, Vitel Toné, nueces, turrones y pan dulces, tomates rellenos, lengua a la vinagreta y mantecol.(este ultimo , sí que hace que las fiestas valgan la pena).
No me quejo de estas comidas, sólo que con la temperatura que hace en Argentina en diciembre, No podes comer lechón y confituras navideñas, bajarlo con vino, brindar con sidra y para rematarla mandarte la ensalada de frutas.
Un año más, una vez mas se repite la misma maratónica rutina navideña, pensar que el 4 de enero del 2009, ya todo habrá quedado en el olvido.
Y yo, recuperaré la paz y tendré 11 meses por delante en los cuales lo único que me recordará todo lo que “padecí”, será este post.